Grabadora: Radios públicas ¿para qué?

La radio ha sido parte de mi vida desde la infancia. Como oyente primero y como profesional del medio después. He trabajado en radios estatales, universitarias y privadas y, aún con las diferencias de cada una, siempre he creído en esa rara magia que sucede cuando alguien habla en un micrófono y otro lo escucha a la distancia, sin verlo, sin saber cómo es ni cuántos años tiene, imaginándose todo a partir del sonido de su voz. Comprendo que los tiempos cambian y que los medios también se acomodan a nuevas circunstancias determinadas por lo tecnológico, la economía, el mercado y tantos otros factores que no voy a enumerar. Comprendo también que la televisión, y más recientemente otros artilugios, predominan y son cada vez importantes en el mundo de la comunicación: teléfonos móviles, tabletas, sitios web donde se encuentra casi todo, computadoras portátiles, etc. Pero aun con todo eso, sigo pensando que la radio como medio tiene el valor de la complicidad que se crea cuando alguien habla y alguien más escucha. – See more at: http://www.maspormas.com/maspormas-gdl/columnas-gdl/radios-publicas-para-que#sthash.vOCyrNMM.dpuf

alfredo_sanchez

COLUMNA PELOS Y SEÑALES DE ALFREDO SANCHEZ EN MAS X MAS

La radio ha sido parte de mi vida desde la infancia. Como oyente primero y como profesional del medio después. He trabajado en radios estatales, universitarias y privadas y, aún con las diferencias de cada una, siempre he creído en esa rara magia que sucede cuando alguien habla en un micrófono y otro lo escucha a la distancia, sin verlo, sin saber cómo es ni cuántos años tiene, imaginándose todo a partir del sonido de su voz. Comprendo que los tiempos cambian y que los medios también se acomodan a nuevas circunstancias determinadas por lo tecnológico, la economía, el mercado y tantos otros factores que no voy a enumerar. Comprendo también que la televisión, y más recientemente otros artilugios, predominan y son cada vez importantes en el mundo de la comunicación: teléfonos móviles, tabletas, sitios web donde se encuentra casi todo, computadoras portátiles, etc. Pero aun con todo eso, sigo pensando que la radio como medio tiene el valor de la complicidad que se crea cuando alguien habla y alguien más escucha.

Sé también que hay una ley de radio y televisión que desde hace mucho merece una revisión radical. Es una ley obsoleta a la que no se le había querido meter mano por diferentes razones: políticas, económicas, qué sé yo. Por ello creo que merece toda nuestra atención la Ley de Telecomunicaciones que recién se discutió y aprobó y que ha suscitado tantos comentarios a favor o en contra. Más allá de los muchos asegunes que contiene, de los peligros que podría suponer para la privacidad y seguridad de los ciudadanos, de las “preponderancias” y factores económicos que a veces resultan indescifrables para el común de los mortales, al menos ha hecho reflexionar a muchos mexicanos sobre lo importante que es poner reglas más claras acerca de los medios. No estoy seguro de que esta nueva ley lo vaya a lograr, pero al menos es un punto de partida para discusiones mucho más amplias y necesarias.

Hablemos otra vez de la radio. Antes la ley consideraba dos tipos de emisoras: concesionarias y permisionarias, y dentro de éstas últimas estaban incluidas las llamadas “radios públicas”, que por culpa de esa clasificación no podían comercializar sus espacios ni vender publicidad para su sostenimiento. Han dependido hasta el día de hoy de los presupuestos, casi siempre limitadísimos, de los gobiernos y las universidades. Al parecer ahora la cosa cambia y solamente habrá la figura de “concesionarios” lo cual, y a pesar de los pataleos de los empresarios radiofónicos, abre opciones de financiamiento a este tipo de radiodifusoras. Parece una buena noticia, aunque aún hay mucho qué analizar respecto de los mecanismos y las formas para hacerlo posible.

Sin embargo creo que la esencia de esos medios no debería modificarse, sino reforzarse: ser alternativa ante las radiodifusoras comerciales, hacer lo que las otras no hacen, ya sea porque no les interesa o porque no les reditúa. Programar la música que difícilmente se encontrará en el cuadrante, presentarla con la información y el contexto pertinente, dar espacio preponderante a la cultura, decir las cosas de otra manera, tratar a los oyentes como a seres pensantes y no como a consumidores potenciales, establecer nexos de complicidad intelectual con ellos, abrir espacios para la difusión y promoción del talento artístico.

Eso sí, no se me ocurriría que entre esas funciones estuviera la transmisión de partidos del mundial o de programas con consejos de belleza. Y también pondría a discusión las llamadas “multiplataformas” donde la radio pierde parte importante de su esencia y queda en notable desventaja frente a su “hermano incómodo”, la televisión.

 

Grabado desde: http://www.maspormas.com/maspormas-gdl/columnas-gdl/radios-publicas-para-que

 

 

La radio ha sido parte de mi vida desde la infancia. Como oyente primero y como profesional del medio después. He trabajado en radios estatales, universitarias y privadas y, aún con las diferencias de cada una, siempre he creído en esa rara magia que sucede cuando alguien habla en un micrófono y otro lo escucha a la distancia, sin verlo, sin saber cómo es ni cuántos años tiene, imaginándose todo a partir del sonido de su voz. Comprendo que los tiempos cambian y que los medios también se acomodan a nuevas circunstancias determinadas por lo tecnológico, la economía, el mercado y tantos otros factores que no voy a enumerar. Comprendo también que la televisión, y más recientemente otros artilugios, predominan y son cada vez importantes en el mundo de la comunicación: teléfonos móviles, tabletas, sitios web donde se encuentra casi todo, computadoras portátiles, etc. Pero aun con todo eso, sigo pensando que la radio como medio tiene el valor de la complicidad que se crea cuando alguien habla y alguien más escucha. – See more at: http://www.maspormas.com/maspormas-gdl/columnas-gdl/radios-publicas-para-que#sthash.vOCyrNMM.dpuf
La radio ha sido parte de mi vida desde la infancia. Como oyente primero y como profesional del medio después. He trabajado en radios estatales, universitarias y privadas y, aún con las diferencias de cada una, siempre he creído en esa rara magia que sucede cuando alguien habla en un micrófono y otro lo escucha a la distancia, sin verlo, sin saber cómo es ni cuántos años tiene, imaginándose todo a partir del sonido de su voz. Comprendo que los tiempos cambian y que los medios también se acomodan a nuevas circunstancias determinadas por lo tecnológico, la economía, el mercado y tantos otros factores que no voy a enumerar. Comprendo también que la televisión, y más recientemente otros artilugios, predominan y son cada vez importantes en el mundo de la comunicación: teléfonos móviles, tabletas, sitios web donde se encuentra casi todo, computadoras portátiles, etc. Pero aun con todo eso, sigo pensando que la radio como medio tiene el valor de la complicidad que se crea cuando alguien habla y alguien más escucha. – See more at: http://www.maspormas.com/maspormas-gdl/columnas-gdl/radios-publicas-para-que#sthash.vOCyrNMM.dpuf
La radio ha sido parte de mi vida desde la infancia. Como oyente primero y como profesional del medio después. He trabajado en radios estatales, universitarias y privadas y, aún con las diferencias de cada una, siempre he creído en esa rara magia que sucede cuando alguien habla en un micrófono y otro lo escucha a la distancia, sin verlo, sin saber cómo es ni cuántos años tiene, imaginándose todo a partir del sonido de su voz. Comprendo que los tiempos cambian y que los medios también se acomodan a nuevas circunstancias determinadas por lo tecnológico, la economía, el mercado y tantos otros factores que no voy a enumerar. Comprendo también que la televisión, y más recientemente otros artilugios, predominan y son cada vez importantes en el mundo de la comunicación: teléfonos móviles, tabletas, sitios web donde se encuentra casi todo, computadoras portátiles, etc. Pero aun con todo eso, sigo pensando que la radio como medio tiene el valor de la complicidad que se crea cuando alguien habla y alguien más escucha. – See more at: http://www.maspormas.com/maspormas-gdl/columnas-gdl/radios-publicas-para-que#sthash.vOCyrNMM.dpuf

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