Años de radio, Alfredo Sanchez

Escrito de Alfredo Sanchez en EL INFORMADOR

La vida y las ondas hertzianas me fueron llevando a otras frecuencias: la empresa -hoy desaparecida- Sistema Radio Juventud y Radio Universidad.

Hago un programa de radio en las mañanas que acaba de cumplir seis años de transmisiones ininterrumpidas, Señales de Humo, a través de Radio Universidad de Guadalajara. Y mirando para atrás me doy cuenta de que la radio ha estado bien presente en mi vida desde la infancia, transcurrida en el Distrito Federal. Tendría yo 11 ó 12 años y de pronto empecé a sentirme mal de salud. El médico no atinaba, me recetaba medicina para males estomacales y yo me sentía cada vez más débil y decaído, pero seguía con mi vida “normal”: iba a la escuela y hasta un sábado fui a jugar un partido importante de futbol. Metí un autogol. Unos días después el doctor hizo el diagnóstico correcto: era hepatitis. Ignoro si ha cambiado en algo el tratamiento para esa enfermedad, pero antes no había más que meterse un mes en la cama y evitar casi cualquier cosa: se me prohibió leer, ver la televisión y realizar esfuerzos físicos por pequeños que parecieran. Vamos, lo único que se me autorizaba era levantarme al baño una vez al día. Así pues, el consuelo era escuchar el pequeño radio de transistores que mi mamá me acercó. Fue un mes de intensidad radiofónica acompañado de las radionovelas de la RCN –Chucho el Roto, El Ojo de Vidrio- los inolvidables episodios de La Tremenda Corte y, por supuesto, mucha música pop en inglés a través de las tres estaciones capitalinas de AM que existían a finales de los sesenta y cuyos jingles de identificación decían respectivamente: “Radio 590, la pantera de la juventud”, “Radio Éxitos” y “Oigo Radio Capital”. Recorría el cuadrante una y otra vez para evitar los comerciales y caía ocasionalmente en estaciones curiosísimas como la XEQK, que lo único que hacía era transmitir comerciales leídos a velocidad inusitada por dos locutores que cada minuto nos decían “la hora exacta, misma de Haste, la hora de México: siete de la mañana con 42 minutos”. Ya Juan Villoro en alguna crónica se ha referido a la angustia que le producía escuchar esta estación en la radio del auto mientras su padre lo llevaba a la escuela con el tiempo justo. Creo que en esa época se gestó el germen de uno de mis oficios actuales.

Cuando llegué a Guadalajara, a principios de los setenta, mis hábitos radiofónicos pronto se instalaron en las dos estaciones “rockeras” de esos años: Canal 58 y Radio Internacional, que no le pedían nada a las capitalinas. Años después estudié la carrera de comunicación durante la cual tuve mi primer acercamiento formal con la radio profesional a través de una estación de Colima, para la cual un grupo de compañeros y yo hacíamos un programa semanal. Después ingresé a la XEJB, la estación del Gobierno de Jalisco -que, por cierto, hoy está en plena y polémica transformación-, donde coincidí con grandes e irreverentes amigos, todos muy jóvenes entonces, como Avelino Sordo, Juan José Doñán, Gerardo Ascencio, Cosme Collignon y su entonces director Enrique García Cuéllar, quien tuvo la osadía de invitarme a conducir, a mis escasos 23 años, un programa matutino en vivo que se llamó Preludio. Me atrevo a considerarlo el primer intento jalisciense de revista cultural diaria en vivo, aunque en su momento generó cierta controversia por su estilo ajeno a los usos de la acartonada radio cultural de entonces. Gracias a ese programa conocí a gente como Massimo Constanzo, Cornelio García, Gabriel Canales, Xavier Gómez Corona, José Fors, Eduardo Arámbula, Jaime Humberto Hermosillo, Julio Haro y muchos más que ahora se me escapan.

La vida y las ondas hertzianas me fueron llevando a otras frecuencias: la empresa -hoy desaparecida- Sistema Radio Juventud y Radio Universidad, donde a principios de los noventa hice otra revista, Entrada Libre, y donde sigo hasta la fecha emitiendo señales matutinas y gozando del raro privilegio de hablar a una audiencia en cierto modo desconocida, sin rostro visible , pero que también muestra sus signos para hacernos saber que está ahí cada mañana.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s